Ensayo y poemas de Odalys Interian

29 mayo, 2018 Ensayo, Poesía

 

 

 

Una invitación a leer poesía – Del libro: Acercamiento a la Poesía.

Lea poesía.

Nada revelará  más sobre qué es poesía que un libro de poemas. Un libro de poesía dice más que todos los tratados de teorías,  como bien acertara a decir T.S. Eliot: “las teorías del poeta deben  fluir de lo que escribe y no lo que escribe de sus teorías”. La crítica es inseparable de la poesía; pero ésta hace  de la crítica una negación. La poesía le impone una tensión severa, es tan maravillosa que ningún instrumento sirve para medirla; mucho menos un juicio individual o colectivo podrá jamás encasillarla o  definirla. Y es tan difícil dominarla con una mirada,  hay tanto misterio y tanta hondura, tanta sinergia e irracionalidad, tanta luz y tanto universo. Se sabe que todo argumento crítico tiene algo de ficción, también la poesía. En ella todo vuelve al verso conciliándose a la naturaleza que en el poema perpetuamente crea y recrea, muere y resucita las realidades nuestras.

¿Le gustaría saber cómo y  por qué se escribe poesía?  ¿Quiere acercarse al ser y descubrirse usted mismo?  ¿Quiere aportarle  a lo escrito su experiencia y vivencia? Lea poesía, la que le guste o la que lo emocione, lea des-preocupado, no trate de descifrar ningún secreto, no los hay, no busque fórmulas, no es matemática aunque multiplique o divida.    No trate de interpretar,  si la poesía lo conmueve, es válida y  no tiene que entenderla.  “Nadie escribiría versos si el problema de la poesía fuera hacerse entender”  −decía  Montale−. Descubrimos  entonces  que los poetas no buscan que los entiendan, escriben por vicio o por necesidad, perseguidos por sus obsesiones,   o por las realidades que solo ellos contemplan.  Ese es el vicio necesario del poeta: escribir.

Y es que un libro de poemas es un banquete, donde tanto el que escribe como el que lee,  se sirven a su antojo, cada uno ofrece  su verdad, cada  uno aporta su experiencia.  Cuando   lee   un   libro poemas usted también lo escribe, lo vuelve a reescribir, nunca es el mismo libro, usted habrá hecho una recreación a partir  del original, también podrá crear, ser co-creador, iniciándose, obrero maestro y partícipe del hecho creativo  y esa participación nos satisface. Si siempre habrá poesía,  jamás faltarán lectores, porque son tan necesarios para que subsista la escritura; no puede haber uno sin el otro y viceversa.

Descubra qué hay tras los tanteos del poeta, el nuevo yo siempre incorporado, el mismo, el nuevo mismo, el otro. Descubra las diversas maneras de estar en un poema, el placer, el movimiento, la ascendencia, el descubrimiento de lo ajeno y  lo nuestro, la celebración. Saber qué siente,  qué trae, qué revela una metáfora, además de ser  “lo mismo y  otra cosa”.

Sea parte del juego, lea salido de usted mismo, con los ojos abortados mírese desde afuera. Cuando lee, usted no es la imitación es el original. De alguna manera  influye en lo que está escrito. Lo que está en el poema, se magnífica en uno, y lo que no, lo que esta sugerido, lo que calla, es más  silencio que podemos completar con nuestro propio silencio. Es su lectura, su manera de interpretar, lo que llenará esos “huecos” que ha dejado el que escribe. Los que  están  dispuestos  de  manera  adecuada  son  los  que   logran trasmitir la maravilla del acto poético. Excelentes traductores de un mundo, ellos son el espejo que refracta la creación. Cuando se lee,  se observa uno mismo y esa contemplación siempre nos deleita. El poeta Paul Celan definiría así el arte de la traducción, para él:  leer poesía, oírla,  escribirla  y  hasta  tratar  de comprenderla, es siempre un ejercicio de traducción,  así que traducimos siempre, cuando escribimos y cuando leemos.

¿Qué es lo real? ¿Hasta qué punto nos acercamos a  la verdad? ¿Cuál verdad?  Lea y su verdad será  también válida  y quedará  establecida. ¿Qué es lo íntimo? No hay diferencia para el hombre  de hoy, para quien el universo y lo que lo rodea  no es  más  una  representación. Todo integrado al hombre, lo significativo y lo intrascendente, todo importa menos y todo va a la poesía. ¿Estaremos cambiando?  Puede ser;  lo cierto es que se vive con otra percepción, y con un sentido distinto del tiempo y del espacio.

Lea poesía, siéntase impulsado por el instinto y el enajenado vigor de las palabras, ellas son más que fuerza, no son solo soluciones imaginarias,  son la existencia y movimiento;  siempre avanzando,  ponen en marcha toda esa corriente luminosa que desborda un caudal de eternidad. Leer es el mejor camino para desandarnos de tanto dolor y malos momentos.  Leer es resucitar, nos pone de pie, nos vivifica, hace que el hombre nuevo que nace o se recrea en la poesía sea un ser superior dotado de lealtades y una nueva conciencia. Leer es haber vivido mucho tiempo,  es aprender de otros, ser herederos de una memoria colectiva, con ese poder de integrarnos desde lo individual.  Leer aproxima, es repetirnos y es multiplicarnos.

Lea poesía, la lectura siempre será lo mejor, nos acerca a la vida que realmente anhelamos o nos gustaría descubrir, nos mejora  y todo lo que nos hace crecer y mejorar, lo que nos concilia con esas  grandes verdades que ignoramos, nos gratifica. La lectura es diálogo que busca desentrañar el más oscuro y misterioso sentido de las palabras, sus hondos significados, pero va más allá.  No importa que tanto avancemos, o qué poco descubramos, hay un deleite siempre en las palabras, ellas son como la buena música, despiertan ese hambre y deseo de evocación. Y todo lo que nos provoca un deseo, es bien recibido. Festejemos esa poesía que nos incita al hallazgo y a la contemplación. Poesía que nunca será excusa, sino   una  invitación  a  quedarnos.  Tomemos    sus  ofrendas  y acerquémonos  a la divinidad, vayamos  masivos en su riego febril y desbordado, en su develamiento.  Si la escritura es representación, cuando leemos volvemos a presentar un universo íntimo o colectivo. Entonces también la lectura es acción creadora y transformadora del mundo.

Todo lo escrito precisa de un lector para llegar a ser realidad, para manifestarse. Si todo existe por la lectura,  leamos entonces,   ella encierra muchísimas maneras de la existencia. Si la escritura reconcilia, también la lectura es el puente necesario, el camino que nos acercará a otros y a lo eterno. Lectura es el tránsito  a la búsqueda, una invitación para encontrar lo definitivo, lo  que siempre estará extendiéndose  hacia la infinitud de lo vivo.

                                                                                     

                                                       Poemas del libro; Esta palabra mía que tu ordenas

 

Esta palabra mía que tú ordenas

Esta palabra mía que tú ordenas

estos duelos que caen de la luz

siguen llevándome a tu noche

a ese ruedo infeliz de las nostalgias.

 

Estoy cerca del júbilo

en esa fraternidad de la palabra

cerca más cerca

esperándote

en la docilidad del fuego

y la escritura.

 

Amar  

como si todo el peso del tiempo

nos moviera la sangre.

Amar como la muerte  

cuando besa las rocas  

en su profunda memoria sin borrarlas.

Amar con certezas

como se aman las luces más puras  sin tocarlas.

Como ama el fuego ese carbón trizado

que lame su entraña innumerable  

y el verso las honduras

de abismados silencios

donde busca nacer.   

Como se ama la piedad  

la llama que va arder

en la cifra apagada de esa música.

Como cuando el verano madura el fruto  

en su saciada soledad.

Amar así como náufragos  

aferrándose                       

resistiendo la sed  

los soles multiplicados del delirio

los vientos en su duro rumor  

la liviandad del agua en su tormenta.

Hiérame aquí

ven

corta ese ramo de luz

andaré ciega.

 

Tenderé un puente

entre los dos espantos

germinaré

rosa de nadie

bajo ese sol primero

que ordena los silencios.

 

Nunca diré  

por mucho que hable el verso

que corra          

que finja

que forje multitudes de laberintos  

con tu cara.

 

Aunque sigas impregnándote  

en esa corriente salobre

donde va la luz mitigada y feliz.

Aunque caigamos                   

                       en el mismo                           

                                          abismo

y me sujetes los soles                                     

                                          y rodemos.

Así ardamos en sílabas  hundidas

y yo aprenda  

                    y tu aprendas

y me ames

                    y te ame

y se vuelva inevitable el grito.

Ni así diré.

 

Viento de mí desgarre

viento que olí

y mordisqué en su ternura.

Viento mío

incesante

desarropándome

tan cerca el amor                                  

tan cerca.

Los pájaros recogiéndome en su huella

la sombra

fingida sombra en su holocausto.

Tú la espiral que abracé

la letra melancólica hollada.

Ritmo de mí

paloma en su nido de fiebre

todo gira en tus ojos

−el viento y yo−

las olivas armoniosas del verano.

Está cayendo de la luz

de los signos

y vuelve a estar de pie en el aire

como volcán hilado por el fuego.

Inconmovible

en cada trazo hirviente del milagro.

Plantado  

como el fiero ángel de la melancolía.

Está creciendo el cielo

y esta lluvia

un antojo en su vuelo feliz.

Cayendo de la música

néctar en su hilada blancura

un sol en su piedra de sombra estremecida.

 

 

Muero  

también muero del amor necesario.

Este hombre es algo más  

que un ángel destructor

puede poblarme de letargos.

 

Cubre y descubre

crece y decrece

se ofrece y cercena.

Como un arcángel plantado ahí

en los catorce versos que escribirá el delirio.

Arrimándome

la rosa de las lluvias

el fruto maduro del aire.

Escucha mi sangre

escucha como se quiebra

bajo el ungüento de caricias.

Muero −me muero−

Este hombre junta las sílabas

sopla y dispone como Dios

otra resurrección.

 

Pero tú derrumbas el muro

que es después de esta oscuridad.

Y vas en mi ojo

en su hipnótico silencio

en esa regresión unánime

espigado

ofrendándote.

El sol se abrió para nutrir tu boca

las buenas luces

en sus eternidades.  

Cúrame

dame el maná

dame la flor azul

Amor el signo con que escribe la muerte.

 

Tu acierto fue amarme

cuando la luz

en su desgaje infeliz

cortaba de un tajo los inviernos

y yo era la sed

lo lamido por el fuego

y la memoria.

 

Te esperaba mi sangre

acudían mis gaviotas a ese llamado.

Tú eras la fuerza

lo bendito amparándome de mí

de los infiernos que hay en las soledades.

 

Tu acierto fue adivinarme

bajo el escombro

y el rocío

bajo la fría lápida del miedo.

 

Te esperaba mi temblor

ese pacífico vaivén de aves y palabras.

Fue lo abierto de tu mano

y la ternura recogiéndome

trayendo al amor

lo domado aliviando las heridas

esa desazón con que la muerte premia.

 

 Deletrea el signo  

 y nómbrame.

 

Ardo en las sombras  

intratable  

en lo salvaje de la luz  

amotinada.

Trae ese desvarío  

lo minado en su sed  

lo impuro  que mueve la sangre.    

 

Ahora soy un animal  

en su abierto deseo  

cruzo la hoguera inmensa   

de la noche  

doblando su espejismo.

Ahora soy la irrealidad  

un cuenco vacío de esperanza.

 

 

 


Odalys Interián (La Habana 1968) Poeta, narradora y crítica. Presidenta y editora de Lyrics & Poetry Editions y miembro de AIPEH Miami (Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos). Columnista en la revista poetasyescritoresmiami.com,  en la sección: Universo poético. Instructora del Taller de Creación Poética del Centro de Instrucción para la Literatura y el Arte. Tiene varios libros publicados, Respiro Invariable (Extramuros, 2008), Espacio Mínimo (Extramuros 2009) y  Nacieron en La Habana (Sur Editores, Ecuador 2009). Ese mar que me vence (Snow fountain 2014). Recopiladora de la antología Equilibrios contrarios (Snow Fountain, 2015). Su obra le ha hecho merecedora de premios nacionales e internacionales: También del concurso La Nota Latina, en la categoría cuento (2013). Premio en el prestigioso Concurso Internacional de poesía Facundo Cabral (2013). Segundo premio en el concurso de cuento La nota Latina (2016). Primera mención en el I Certamen Internacional de Poesía Luis Alberto Ambroggio 2017.  Cuarto lugar en el concurso Cuéntale tu cuento a la nota latina 2017. Primer premio en el concurso de Poesía de Miami: “Hacer arte con palabras” 2017. Poemas suyos aparecen publicados en la revista Metaforología y  Calle B. Tiene cuentos publicados en la Antología: Todos contamos (Snow Fountain, 2016), Historias que cuentan (Snow Fountain, 2017). Colabora con la revista Nagari publicando cuentos, ensayos, y poesía. Tiene además publicado los libros: Salmo y Blues (Espiral Publishing, 2017) y Sin que te brille Dios (Lyrics & Poetry Editions 2017) Recientemente publicó el libro de ensayos: Acercamiento a la poesía (Lyrics & Poetry Editions 2018).


 

 

 

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