Perfume barato/Jorge Vilchiz

PERFUME BARATO
Me miraron sus ojos fijamente
y detuvo sus pasos en la escalinata
con un guiño me sonrío levemente
seductora y bella parecía una gata.
Un vestido negro su cuerpo estallaba
y los faroles de aquella estación
parecían lunas iluminando su cara
y llegó para ser mi musa, mi inspiración.
La noche oliendo a perfume barato
que de su cuerpo emanaba
y me cautivó por buen rato
su pelo, que acariciaba su espalda.
Se fue acercando poco a poco
ya casi me besaba
y de mis labios brotó un piropo
pues tan chula que estaba.
Sus pechos parecían rocas
brotando entre las aguas de un río
y me dijo me estorba la ropa
quisiera hacer sexo contigo.
Sonriente se sentó en un peldaño
encendiendo un cigarrillo
y a mis espaldas aquél auto extraño
oscuro hasta los vidrios.
Cruzó las piernas de una forma elegante
y se le abrio el vestido
y eran como obras de arte
tan bellas, con hechizo.
Era una linda escultura
que daban ganas de tocarla
y acaricie toda su hermosura
al verla y deseando desnudarla.
Mientras tanto aquél auto muy calladamente
como un cuervo acechaba
y ella se acercó nuevamente
insinuandome sexo a cambio de nada.
Parecía una agente encubierta
y no una chica de paga.
Y la intuición me puso en alerta
para no servirle de carnada.
Le dije no sufro por noches ardientes
no puedo caer en tu trampa.
Y el diablo jodiendome con su tridente
para acariciarle su piel tan blanca.
Se marchó con su perfume barato
con su falso nombre de aquélla estación.
Y me quedé con el deseo ingrato
con las ansias enormes de la tentación.
Se perdió en la oscuridad de la noche
con rumbo algún bar o algún callejón.
Y se perdió entre el zumbido de coches
buscando algún iluso pa’ darle pasión.
Y llegó,
para ser mi musa, mi inspiración.
Y se fue,
impregnando con su perfume barato
a la estación.
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AUTOR: Jorge Vílchez

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